Represión - a 6 años del asesinato de Darío y Maxi
Hace 6 años, el 26 de junio de 2002, fueron asesinados Darío Santillán y Maximiliano Kosteki.
Tanto el 25 como el 26 de junio se llevarán a cabo varias actividades, organizadas y convocadas por el Frente Popular Darío Santillán, para recordar esta trágica fecha y pedir justicia.
Represión
nota por Enrique Dordal
El 6 de septiembre de 1930 es derrocado el presidente Irigoyen, por un golpe militar encabezado por el General José Félix Uriburu, quien asume la presidencia. Por primera vez en 70 años de vida institucional, un presidente es expulsado del poder. El derrocado mandatario es confinado a la isla Martín García. Mientras tanto el gobierno de facto fusila a Joaquín Penina, un obrero anarquista de Rosario, junto a otros tres ciudadanos a los que llamó “delincuentes comunes”.
La pregunta que surge es: ¿Cuál era el peso que podían tener un obrero rosarino y tres delincuentes comunes, en la estabilidad del gobierno de Uriburu?
Obviamente, ninguno. La “operación miedo” estaba en marcha. Nicolo Macchiavelo aportó la letra.
A lo largo de nuestra historia la represión policial y/o militar fue el arma principal de los gobiernos, tanto de facto como democráticos, para persuadir a las masas a no salir a las calles, a quedarse en casa. Las manifestaciones son cosas de revoltosos, violentos o lisa y llanamente subversivos. Esa es la idea que se intentó instaurar.
Existen, contados con los dedos, los casos de manifestaciones de protesta donde se hayan registrado policías muertos o heridos graves de bala, evidencias claras de enfrentamientos armados con las fuerzas de seguridad, siempre los muertos son de un solo lado y los policías heridos con piedras , palos o golpes de puño. Pero los muertos, no sólo son siempre del mismo lado, también mueren a balazos, y casualmente con calibres de uso policial.
No hay razón que justifique la violencia en una manifestación. Pero si fuese cierto que ésas manifestaciones se encuentran infiltradas por grupos violentos, tal situación ¿justifica el asesinato de personas sólo por estar en las cercanías de los episodios sin poder determinar de ninguna manera si se trata de una persona violenta? Y aún si se pudiese determinar, ¿justifica el asesinato? NO de ninguna manera.
Es sabido de la existencia de grupos radicalizados en todos los movimientos populares, ahora, estos movimientos dentro de los piqueteros, tienen el mismo peso institucional para el gobierno que el obrero anarquista rosarino. Es decir ninguno.
Ni Teresa Rodríguez, ni Aníbal Verón, ni Víctor Choque, ni los muertos del 20 de diciembre, ni Darío y Maxi, ni Fuentealba murieron en una batalla. Fueron absurdamente asesinados por las fuerzas de seguridad y no se trató de un acto de imprudencia, sino otra cosa que la continuidad de la “operación miedo”.
Argumentos como el derecho constitucional, el estado de derecho, garantizar la seguridad, estabilidad democrática, sirven de mortaja siniestra para los muertos que se siguen sucediendo. NO hay guerra civil, no hay enfrentamientos armados, no hay atentados terroristas, pero sigue habiendo muertos.
Y esos muertos no son dirigentes políticos en lucha armada, no pertenecen a organizaciones clandestinas, no portaban armas, sólo militan en partidos políticos o agrupaciones que no resultan simpáticas a la artificial opinión pública. Como en alguna época no lo fueron los militantes peronistas y por esa antipatía hubo 30.000 desaparecidos.¿ se acuerda?.
Que no nos agarren de nuevo distraídos. Nada justifica la muerte de estos chicos. Ni aún el error en la forma de protesta. Los asesinatos no deben existir. No podemos justificar lo injustificable. No hay explicación para el crimen, mucho menos para el crimen institucional, ni la impunidad que los sostiene.
¿Qué tienen en la cabeza algunos dirigentes políticos, jueces y fuerzas de seguridad? ¿Hasta cuando van a seguir justificando la muerte? ¿Hasta que les toque a ellos?

Junio 27th, 2008 at 21:35
Realmente notable Enrique. Felicitaciones. Te escucho todas las mañanas!