Paradojas mediáticas
nota: Enrique Dordal
La industria metalúrgica crecía de la mano de las instituciones bancarias que, con urgencia de pánico, acorazaban sus locales con persianas de metal protegiéndose de las hordas de ahorristas que, como ellos, no hacían más que defender sus derechos a martillazos y con la violencia típica de su lenguaje mediopelístico.
Principios de siglo, año 2002, salida del corralito, juicios, amparos, estudios jurídicos florecientes, aves de rapiña acercándose a la superficie, “ el que puso pesos tendrá pesos…”, todo parecía un caos, era un caos.
Mientras tanto en nuestros medios masivos y, en consecuencia inevitable, en nuestras vidas, nacía una nueva figura, “El secuestro Express” y con ella muchas otras, la “olas de secuestros Express”, los “especialistas en secuestros Express”, las investigaciones periodísticas en secuestros Express”, “la psicología del secuestro Express” y otras más que se fueron incorporando a nuestro acervo como si hiciese años que existían y de forma casi imperceptible se hicieron nuestras, nadie preguntó nada, no había preguntas, todo estaba mediáticamente resuelto.
Alguna mente muy malintencionada, por cierto, se preguntó, ¿Por qué? Por qué tanta prensa, porqué tanto fatalismo, por que hacer que esto parezca el principal problema de la sociedad, y muchos otros porqués. ¿ qué hay detrás de todo esto? La respuesta inmediata sería, por el rating, por que eso vende, para ocultar otros problemas. Respuestas muy fáciles, muy obvias, por consiguiente, descartables. Dignas de un zonzo.
Aquella mente inquieta quiso profundizar un poco más en su análisis. Las corridas bancarias, el corralito, el corralón y las consecuencias de las medidas económicas impulsadas por el calvo de Harvard, generaron una enorme desconfianza de los sectores sociales con capacidad de ahorro, para con las casi sagradas entidades financieras, vulgarmente conocidas como bancos. Esto provocó que buscaran otros lugares donde custodiar sus ahorros, aún los más pequeños, el colchón, el cofre de la abuela, el cajón de las bombachas o las cajas fuertes, todo valía, pero eso no es negocio para nadie. El sistema financiero necesitaba recuperar esos fondos porque, precisamente, de allí obtienen sus fastuosas rentas. ¿Existió entonces alguna relación entre la mediática “ola” de secuestros Express y la salida del corralito?
¿Resultaría demencial pensar que nuestros medios masivos, íntimamente relacionados con los bancos, acordaran generar la sensación de un profundo temor en la comunidad, por tener dinero en sus hogares. Sentirse inmensamente vulnerables ante las “olas delictivas”?. Y conseguir así la paradoja mediática. Esa que hizo que los enfurecidos ahorristas, canjearan en muy poco tiempo su profundo odio hacia los bancos por una nueva confianza inexplicable que logró que llevaran, cual corderos amansados, sus billetes a las ventanillas para que nuevamente queden tras las rejas. Y la paradoja se cumplió. Esta magnificación mediática no fue la primera, pero mucho menos iba a ser la última.
Si analizamos detenidamente cada comportamiento mediático con la situación social encontraríamos sorprendentes similitudes con lo descrito para el corralito. Pero algunas limitan débilmente con lo obsceno.
El 15 de agosto asumió como flamante presidente electo de la hermana República del Paraguay, Don Fernando Lugo, enterrando más de seis décadas de hegemonía colorada en territorio guaraní. Tamaña noticia es, sin duda, y para cualquier criterio editorial selectivo, la más importante del día. Menos para nuestros medios. Ninguna tapa de ese día menciona el histórico evento. En su lugar apareció, en todos los diarios masivos, nuevos datos sobre el crimen de los tres jóvenes “empresarios”. Curioso, ¿no?.
Siguiendo la línea de pensamiento anterior, es evidente que la magnificación mediática del mafioso crimen tiende a generar alguna sensación en la comunidad, necesaria para los intereses empresariales y las vinculaciones de los medios con otras empresas. ¿Cuál?.
Durante la gestión del anterior Ministro de Salud, Ginés González García, han surgidos proyectos como la Ley de medicamentos genéricos, el Programa Remediar y la todavía en danza, creación de laboratorios de producción popular de medicamentos. La actual ministra, Graciela Ocaña, alineada en estas políticas, como lo demostrara en su paso tan silencioso como exitoso por el PAMI, continúa alejada de una Ley de patentes, entre otras cosas.
¿Resultaría demencial, de nuevo, pensar que nuestros medios masivos, íntimamente relacionados con los grandes laboratorios medicinales, intentan generar en la ciudadanía una sensación de desconfianza a la hora de adquirir un medicamento, que no sea de una marca internacionalmente reconocida, y que no sea adquirido en alguna farmacia, también reconocida?
La insistente vinculación de los tres jóvenes “empresarios” asesinados con la industria de medicamentos falsos y/o robados parece ir en este camino. ¿Qué otra razón encuentra? ¿Lograrán una nueva paradoja mediática?
Resulta demencial.
Enrique Claudio Dordal


El 2/09/2008 a las 17:25
Me parece que hay un ligero error de interpretacion o un grueso error de analisis, creo que la cosa viene por la droga; los narcos; los carteles; lo cual no es una paradoja mediatica sino un lamentable verdad.Creo que hablan de efedrina; de precursores quimicos.Sera que me mediatice tanto que yo entendi eso o sera que Ud. solo quiere entender lo que Ud. quiere?
El 5/09/2008 a las 21:54
Sumándome al comentario de Silvia, las relaciones íntimas de los fármacos y los Narcos no son sólo con los grandes medios sino, principalmente, con el gobierno. ¿Será esa la gran paradoja o seremos todos boludos menos quien firma la nota? ¿Será que Fernández y Ocaña no saben nada de la inmensa cantidad de toneladas de efedrina que ingresan al país todos los días? ¿Será porque está involucrado algún negociado de los propios funcionarios y los narcos y los grandes empresarios? ¿Será que ni el gobierno sabe, ni tampoco los medios saben nada de las relaciones de la plata de la droga con la financiación de la campaña presidencial del gobierno nacional y popular? ¿Será que no saben nada, ni el gobierno, ni los grandes medios, de quien pudo haber matado a esos tres? Resulta demencial.
El 9/09/2008 a las 20:20
No me gusto la nota es mas efectista que efectiva Dordal se mete en temas que parece no conocer demasiado y es el
mismo error que comete en el microfono en la mñana de la radio .creyendose siempre que maneja la verdad.Y desti-
lando siempre un aire de superado que no le queda para nada bien,y que desvirtua el sentido que en general tiene la
radio en toda su programacion.Disculpame Enrique pero me parace que tenes que cambiar de estilo o de radio.
Martin Luna
El 16/09/2008 a las 16:50
me parece que los comentarios de el sr dordal sobre las respuestas a su nota no se justifican,no veo agresion en ellos,en todo caso solo son criticos al disentir con lo expresado por quien escribe dicha nota,por mi lado creo que su opinion apunta a intentar develar la politica que los medios monopolicos desarrollan para intentar manipular la opinion publica,el problema es que termina enrredado en un sinnumero de ejemplos los cuales difieren entre si demasiado y el analisis general me parece poco desarrollado,pero repito creo que el sr dordal apunta a la politica de los medios para fijar posicion y agenda en la conciencia masiva,por los juicios emitidos con respecto a su actitud en el aire creo que tienen caracter subjetivo las personas en general no son ni opinan como a cada uno de nosotros nos gustaria,en todo caso es cuestion de ver los puntos que nos unen y tratar de compartir un debate lo mas constructivo posible para las partes,reconoscamosle que no se oculta ni se pone seudonimos y que podemos encontrarlo en las mañanas de la radio cuando queramos para decirle si asi quisieramos lo que pensamos.