agosto 24, 2019

Rusia 2018 | Decepción argentina en Moscú

Rusia 2018 | Decepción argentina en Moscú

Por Carlos Aira, enviado de Radio Gráfica en Rusia 2018

La decepción se hizo carne con la pitada final del polaco Marcziniak. El siempre ubicado Lionel Messi le pegó un voleo a la pelota con infinita bronca. Inedito: el 10 enojado. No era para menos, Argentina no pasó del empate con la debutante Islandia. Pero lo más preocupante no fue el resultado si no las dudas que generan la escasa solidez defensiva y la cabeza de un equipo que parece condenado de antemano.

Jorge Sampaoli puso en cancha un equipo que debía salir rápido cada vez que recuperaba el balón. De movida, salida rápida por las bandas y Messi recibiendo en el círculo central. A los 18, una hábil jugada del ataque argentino que concretó Sergio Aguero. El Kun lo festejó con ganas: su primer gol mundialista en tres Copas del Mundo.

Pero el supuesto doble cinco de contención fracasó. Mascherano, pero sobre todo Biglia, estuvieron muy imprecisos. El rubio central estuvo mal en todas las entregas. En una de ellas, a los 22 minutos de juego, derivó en empate islandes. Un compendio de errores defensivos (muy flojo Marcos Rojo) que terminó con la definición de Finnbogasson.

Islandia hizo lo suyo con mucha inteligencia. Hizo lo que hacen todos los equipos que enfrentan a la Selección Argentina en los últimos años: lo esperan con orden en campo propio. Línea de cinco defensores, con uno que se desengancha, indistintamente y en zona, intentando anticipar a Messi. Ese sistema, usado hasta el hartazgo por nuestros rivales en la Eliminatoria desnuda la principal falencia argentina: no hay quien rompa líneas. Cuando el toque no sale, impera la velocidad y desborde. Si no, que Messi se ilumine, deje el tendal en el camino, y que nos acompañe la suerte. Una historia que conocemos de memoria y los islandeses, a pesar de la distancia, también estaban noticiados.

El doble cinco con gusto a naftalina era innecesario. Error del técnico. En el segundo tiempo, Banega ingresó por Biglia. Ninguno de los dos está en plenitud física. Argentina jugó 15 metros más adelante. Pero fallaron las pequeñas sociedades. Ángel Di María es un espectro del jugador que fue. Agüero desconectado del juego. Tan solo Eduardo Salvio y Maximiliano Meza, la figura de Argentina, comprendieron el partido.

A los 19 del segundo tiempo, Messi tuvo la posibilidad de poner Argentina nuevamente arriba en el marcador. Penal sobre Meza que Messi pateó como no lo hace en el Camp Nou: anunciado, a media altura, ideal para que el lungo Hannes Haldorsson se agrandara y le cuente a sus nietos que una soleada tarde en Moscú le atajó un penal a Lío.

La cabeza. El gran problema de la Selección desde la Copa América 2016. Decíamos en un enfoque escrito aquellos días que debía ir al psicólogo. Messi no pudo hacer todo lo que hizo Cristiano Ronaldo ante España en Sochi. Nadie lo acompaña. Los grandes desaparecen y son los Meza y Pavón, del fútbol argentino, quienes desnivelaron con coraje. Sampaoli, con respeto, no será momento de poner gente que tenga menos fantasmas en la cabeza? En 1990, luego del doloroso 0-1 con Camerún, Carlos Bilardo movió medio equipo. Puso a Pedro Monzón, José Serrizuela, Juan Simón y Julio Olarticoechea.

Finalizado el partido, Sergio Agüero declaró: “lo importante es no perder“. Es cierto. Cuando un grande tiene la obligación ante un rival de menor jerarquía e historia, se impone la victoria. En un campeonato de regularidad, empatar un partido como el de hoy no está mal. Pero esta es una Copa del Mundo, señor Aguero…

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