agosto 24, 2019

Rusia 2018 | Cabeza

Rusia 2018  | Cabeza

Por Carlos Aira , enviado de Radio Gráfica a Rusia 2018.

A pesar del hermetismo del cuerpo técnico, se vislumbran cambios para el partido ante Croacia. Lo adelantamos el domingo: el bisturí de Sampaoli comenzó a funcionar en Bronitsky. En las últimas dos prácticas, el entrenador armó diferentes equipos, siempre con Lucas Biglia y Angel Di María fuera de la consideración del equipo titular. Los dos subcampeones de Brasil tal vez no sean las únicas bajas para el partido en Nizhni Novgorod. Reflejo del momento que se viene en la Selección Argentina.

La frustración de nombres con mucha historia se hace carne. El propio Fideo es un ejemplo. Esta tarde, en su red social de Instagram, publicó un texto de autoayuda que sirve más que una conferencia de prensa para analizar su presente.  Allí, el futbolista formado en Rosario Central explicó que, más allá del cansancio o el sufrimiento que provoca el deporte, nunca se dará por vencido ya que lo único importante es la satisfacción que genera alcanzar un objetivo. “Una cima a la que no se llega superando a los demás, sino superándose a uno mismo“, ejemplificó al final de sus palabras.

El fútbol es un juego que se juega de la cabeza a los pies. Pero primero por la cabeza. Si no estás bien del bocho, no se puede realizar con eficacia el juego. Y esa es la sensación que dejan algunos jugadores. Son reconocidos en forma global, pero siempre hay un pero en su país. Eso los frustra. Cosas del mundo global. Acá en Rusia nadie comprende por qué ponemos en duda a ciertos cracks internacionales. Rusos, árabes, egipcios, suecos, gente de todo el planeta fútbol no comprenden nuestras críticas. Claro, desconocen nuestro medio y nuestras presiones.

Vamos a decirlo: hay muchachos que parecen haber perdido la alegría por jugar. En Europa es más fácil: la presión del show-bussines global no es la presión argentina. Pero hay un problema: sin alegría no se puede encarar este juego. Aguero convirtió su gol, el primero que mete en tres mundiales, y no hay una mísera sonrisa. Todo es bronca. Hace dos años largos, al igual que el país, la Selección Argentina en compendio de bronca y frustraciones.

El Cuerpo Técnico no es zonzo. Sabe la situación. La conoce. Los nombres propios tienen peso específico. Pero el bisturí entró y la pinza parece que saca a Di María y Biglia. Pueden ser más. El fútbol argentino se nutrió de coraje y personalidad. Jugadores con hambre y alegría. Para el jueves, Sampa, los que estén enteros de la cabeza. Por favor.

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