agosto 24, 2019

Avellaneda | Abrazo de la UNDAV a su escuela preuniversitaria

Avellaneda | Abrazo de la UNDAV a su escuela preuniversitaria

El viernes 10 de agosto al mediodía la comunidad de la Universidad Nacional de Avellaneda realizó un abrazo a la Escuela Secundaria Técnica de esa casa de estudios ubicada en Pasaje 3, entre Lincoln y Raquel Español de la localidad de Wilde, para manifestar el rechazo a los recortes presupuestarios para universidades públicas nacionales y el congelamiento de salarios de trabajadoras y trabajadores dispuestos por el Ministerio de Educación de la nación.

De la acción conjunta convocada por la Asamblea Inter-claustros de la UNDAV que integran los sindicatos ANDUNA, ADUNA y la Federación de Centros de Estudiantes FUNDAV, además de docentes, trabajadores auxiliares y de bedelía, y de estudiantes participaron autoridades de la institución académica. También compañeras y compañeros docentes de la Universidad Nacional de Quilmes quienes vinieron para afirmar “que la lucha es una sola”.

El cálido sol de invierno fue testigo presencial de que en Avellaneda hay un cuerpo colectivo que se mueve como parte del plan de lucha nacional organizado por las Federaciones que nuclean a las/los trabajadoras/es docentes CONADU, CONADU-Histórica y FEDUN, a las/os trabajadoras/es auxiliares y de bedelía, y a las/los estudiantes de todas las universidades públicas del país en reclamo por la apertura de paritarias, en rechazo a los recortes presupuestarios que están afectando el funcionamiento de las unidades académicas y en defensa del derecho a estudiar de millares de estudiantes que han dejado de hacerlo por el empeoramiento progresivo de las condiciones económicas y sociales del pueblo trabajador.

Un docente de la Escuela Técnica destacó que “la comunidad local está presente aquí en la Escuela: el 85% de los chicos y las chicas viene de las ‘casitas’ que forman parte de la erradicación de Villa Azul y también de otro sector del barrio”. Otra profesora que camina habitualmente los pasillos ásperos de la Villa y habla cara a cara con las y los estudiantes para que vuelvan a clase, explicó sencillamente el porqué de la deserción de las/los estudiantes durante el primer cuatrimestre de 2018: “cuando venimos para trabajar nos encontramos a las pibas y a los pibes en el colectivo o en el subte vendiendo”.

La Escuela Preuniversitaria creada en el año 2014 por la UNDAV, que en 2018 ha construido seis nuevas aulas, renovado las existentes, remodelado el gimnasio, ampliado el espacio de taller y de la biblioteca tiene como proyecto pedagógico la formación de Maestros/as Mayor de Obra.

Que jóvenes de las barriadas puedan formarse en los saberes para la construcción de las viviendas que les faltan a las clases populares arremete ante el muro de la indiferencia de los que sólo saben contar dinero. Poder estudiar y graduarse, transitar el camino que conecta las casas de cada cual con la escuela brota desde las napas malolientes con la fuerza utópica de los que persisten en afirmar “estamos aquí y ahora”, es decir, que se resisten a ser los incontados por aquellos que pretender dejarlos afuera de cualquier cuenta. Las élites que gobiernan bajo el “imperativo trascendental” de la sociedad del consumismo generalizado donde los términos “libertad”, “democracia”, “derechos”, “soberanía” forman parte de un universo discursivo que se desvanece en el aire, parece que replicaran con la intensidad del golpe del martillo sobre el yunque: “allí, los desheredados de la tierra no entran”.

La comunidad de la Escuela preparó un almuerzo comunitario que servido en cazuelitas humeantes que circularon de mano en mano hilvanó las hablas personales en un enunciado común: “aquí se defiende la educación pública”, frente al discurso categórico de los propietarios de todas las cosas que declara “que para disponer de una fuerza de trabajo barata no hace falta tantos conocimientos”, si después de todo “todo el mundo sabe que los pobres no llegan a la universidad”.

El fraseo que venía de las tripas entibiadas por el guiso de arroz, y que antes las manos con restos de tiza estamparon sobre telas que se hicieron bandera, establecieron la conexión con la cadena enunciativa de una tradición, la del movimiento obrero y popular, la que habla de derechos sociales y de la igualdad social, que sabe decir desde el fango en los tiempos de oprobio y ocaso, que supo escribir con la sensibilidad de subsuelo los acontecimientos que cambiaron los devenires colectivos. Empujados por esa tradición ahora enuncian “no al recorte presupuestario de las universidades”, “paritarias y aumentos de salarios para las/os trabajadoras/es”, “defensa del derecho a la educación” que se confronta con la retórica oficial que explica de modo “racional” y “lógico” en base a las cifras de un déficit fiscal que ellos mismo se encargan de hacer infinito, por qué no hay presupuesto para la educación. En nombre de la “eficiencia económica” que dictamina “que no se puede gastar más en los pobres”, le apuntan al vínculo pedagógico entre la institución educativa y las clases populares, quieren desmantelar esa relación, definitivamente hacerla polvo en un instante, a pesar de que ha sido construida en años de esfuerzo y trabajo.

Los descendientes de La Conquista del desierto no quieren a las clases populares en la universidad ni en las escuelas públicas pues no producen ganancia, pero sobre todo porque estudiar, acceder a otros saberes, a otro modo de existencia es una fuente de producción de nuevos enunciados, estimula la relación con otras series enunciativas, y cuando las clases subordinadas se ponen a hablar por su propia cuenta las relaciones de poder se conmueven, produce acontecimiento, como lo enseña y aprende la experiencia de los feminismos actuales.

En el Conurbano bonaerense, el Plan de Lucha nacional continúa el lunes 13 por la mañana con el abrazo a la Universidad Nacional Arturo Jauretche de Florencia Varela, por la tarde a la Escuela secundaria de la Universidad Nacional de Quilmes. Con el protagonismo de los sindicatos de trabajadoras y trabajadores, y de estudiantes quienes han asumido la responsabilidad principal de otorgarle continuidad y amplitud a esta lucha que sólo es singular por el espacio en que acontece, la universidad pública, pues por sus contenidos y formas de expresión se configura como generalidad de los conflictos populares que se dirigen contra la causa única no sólo del deterioro de la universidad, sino de la educación pública, la depresión de los salarios, el desempleo generalizado, el intento de borrar las conquistas históricas del movimiento obrero obtenidas por la lucha de varias generaciones, el hambre, la miseria, la entrega y la subordinación de la soberanía nacional a los propietarios del dinero: las políticas del gobierno nacional.

AW/GF/RG

Comentarios

comentarios

Artículos ralacionados