noviembre 17, 2018

Pablo Biró | “Andes quiere devolver 4 aviones y despedir 41 pilotos”

Pablo Biró | “Andes quiere devolver 4 aviones y despedir 41 pilotos”

El secretario general de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), Pablo Biró comentó en Desde el Barrio el conflicto que se abre en la empresa Andes ante la decisión de devolver 4 aviones y prescindir de más de la mitad de los pilotos que se encuentran en actividad. Además el reciente anuncio de Aerolíneas Argentinas de que no cumplirá el acuerdo salarial por la disminución de recursos que le implica el presupuesto 2019, intensifica el conflicto latente. El dirigente se mostró muy crítico de la conducción de la CGT y arrojó ciertas reflexiones de cara a seguir creciendo en unidad desde la Corriente Federal y el Frente Sindical para el Modelo Nacional.

“La empresa tomó la decisión de devolver cuatro Boeing 737, que son los aviones más modernos que habían traído en leasing. La política aerocomercial de Dietrich, de bajar la banda tarifaria favorece situaciones de dumping como lo que está haciendo Fly Bondi vendiendo por debajo de los costos. Un avión que lleva unos 200 pasajeros con pasajes a menos de 10 dólares el pasaje, recauda 2000 dólares, mucho menos del costo operativo del avión” informó Biró sobre Andes. “Reducen los pilotos de 73 a 32”.

La política aerocomercial implementada beneficia a las empresas multinacionales que especulan y ponen millones para hacer funcionar en dumping eliminando competencia de recursos nacionales. “Andes es una compañía privada, la tercera en tamaño en el país. Tiene trabajadores sindicalizados, convenio colectivo y condiciones laborales acordes. En el marco de esta recesión, de la devaluación que afecta mucho a las aerolíneas por la cantidad de insumos en dólares, y el aumento del combustible que llegó a casi 70 centavos de dólar el litro, la empresa tomó la decisión de vender cuatro aviones y desvincular así a más de la mitad de los pilotos”.

Al conflicto aeronáutico se suma ahora la situación de Aerolíneas Argentinas que convocó el día martes a todos los sindicatos para comunicar que no se respetará el acuerdo firmado en 2017. “Era una pauta salarial del 17%  y algunos adicionales llevando a un aumento de entre el 23 y el 26% según la categoría. Había además un cláusula gatillo de actualización automática que operaba a partir del 17% de inflación”.

Dicha cláusula se activó, se empezó a pagar en tiempo y forma y por eso se evitó en parte la conflictividad porque los salarios venían siendo compensados. Las autoridades de Aerolíneas y Austral con esta decisión unilateral “nos dicen que no tienen fondos para ofrecer nada en la paritaria. En enero porque estaría disponible el dinero que puso el gobierno nacional en Aerolíneas que alcanzaría hasta abril en el mejor escenario (sin ningún aumento de sueldo). La empresa necesita 400 millones de dólares para funcionar y en el presupuesto 2019 hay 80”.

Aerolíneas y Austral debería estar liquidando un salario en septiembre que, según comunicaron, “han decidido no abonar”. Por eso junto al frente de unidad de los sindicatos aeronáuticos se encuentran “a la víspera de un conflicto importante. Es como pedir por favor que hagamos una retención de tareas, porque si no te pagan el salario, no queda otra. Veremos que pasa cuando se cumplan los plazos legales para depositar el sueldo”.

Consultado sobre el accionar del Consejo Directivo de la CGT, que en su  última reunión decidió aplazar nuevamente la convocatoria a una medida de acción, comentó: “tengo una postura muy crítica. Tengo respeto individual por los compañeros y creo que la CGT es una herramienta fundamental en la defensa de los derechos de los trabajadores. Los que se fueron del Consejo Directivo se van porque no están de acuerdo. A mí tampoco me gustaría estar en este consejo directivo, estar tratando las renuncias de tus compañeros por tu falta de acción, por las medidas inconexas” aseveró junto a la previsión de más renuncias al cuerpo de dirección.

El dirigente señaló además que “en lo personal, no tengo expectativas de que se lance un paro con contenido. Los que estamos en la CGT acatamos las medidas orgánicas, pero no alcanza con esa organicidad, necesitamos debatir y que la mesa chica no sea más chica. Que tengamos acuerdos programáticos para saber a dónde vamos y cómo vamos”. En esa línea lanzó: “necesitamos un movimiento obrero combativo y la CGT no está siendo combativa”.

Finalmente, ponderó el trabajo de la Corriente Federal de Trabajadores, que desde hace años viene plantando bandera sobre las deudas en la construcción sindical. “Los que integramos la Corriente terminamos siendo referentes dentro del movimiento obrero siendo organizaciones pequeñas porque somos consecuentes, serios y predecibles. El Frente Sindical es un paso virtuoso, pero todavía no tenemos la masa crítica para conducir”.

LFE/GF/RG

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