noviembre 17, 2018

Sobre debates y contradicciones en el campo nacional

Sobre debates y contradicciones en el campo nacional

Por Lucas Molinari *

Falta menos de un año para las elecciones presidenciales. En noviembre el gobierno aspira a obtener el presupuesto en el Senado y una cumbre de presidentes del G20 en una Buenos Aires controlada por varios anillos de seguridad.

En el campo nacional se mueven las fichas en el tablero electoral. Las fuerzas debaten hacia el interior cómo derrotar a un macrismo que en la última corrida bancaria parecía estar en retirada. Sin embargo sobrevivió y sigue a la ofensiva, gobernando para una minoría y con un programa económico que mantiene timón fijo.

La destrucción de lo nacional y la pérdida de soberanía son los ejes del gobierno oligárquico. Mientras tanto el debate sobre el respeto de la gobernabilidad parece estar saldado por la cercanía de las elecciones presidenciales.

Hace una semana se lanzó en Mar del Plata el Frente Patria Grande que lidera Juan Grabois. Acompañado por referentes como Itai Hagman, Rafael Klejzer, Checha Merchán, Gervasio Muñoz, Ofelia Fernández, Natalia Vinelli, Elizabeth Gómez Alcorta, Gabriela Carpineti y Maxi Malfatti, entre otros, se plantea como un espacio joven que renueve la política. Quizá en las redes sociales lo que más terminó repercutiendo de la presentación del Frente fue el planteo de “volver a un gobierno kirchnerista pero sin corruptos”.

Claro que la corrupción no debe ser el eje de debate, sino el modelo económico ante el saqueo macrista. Y es cierto que el planteo del Frente Patria Grande supo molestar a quienes cumplen condena como presos/as políticas. De allí la carta de Julio De Vido. Vale decir al respecto que discutir cómo se financia la política es una deuda de la democracia como tantas otras que hoy parecen ser prioritarias, como la defensa de la soberanía.

Por eso, en esta etapa es indispensable buscar unidad y confrontar de manera permanente con el enemigo. Por lo tanto cabe reflexionar y poner las energías en cómo construir una campaña amplia que convenza a una mayoría fragmentada.

Hemos caído en las garras del FMI en una región con relaciones de fuerza adversas. Bolivia y Venezuela resisten pero ambos países tienen frontera con Brasil y la patria de Chávez también con Colombia. El guerrerismo promovido por EEUU abre posibles escenarios de conflictos militares contra los gobiernos de Evo y Maduro.

Es por eso que la militancia argentina debe estar atenta al debate central de esta etapa, que es la defensa de la soberanía. Que implica no sólo la necesidad de recuperar el control de los recursos naturales sino principalmente el TRABAJO para las mayorías.

De allí que vale resaltar el planteo de Andres Asiaín que esta semana en diálogo con Radio Gráfica presentó las bases del programa económico “Hornero”, donde explicita que nuestro país tiene todas las riquezas necesarias para recuperarse sin las famosas inversiones extranjeras.

Cabe recuperar en cada debate los programas del movimiento obrero organizado, en el sindicalismo justamente encontramos hojas de ruta para orientar la discusión y la formación interna.

Porque el gobierno opera constantemente con el Poder Judicial y los medios masivos de comunicación. Necesitamos entonces una estrategia que incluya a los medios populares radiales, televisivos, digitales, que sumen diversidad al movimiento anti-macrista.

Es decir que la contradicción principal debe ubicarse en la reconstrucción del mercado interno. Romper desde lo nacional con la pesada herencia macrista.

Y será la audacia del movimiento popular la que pueda marcar la agenda para ir planteando discusiones que no son sectoriales, como ¿En manos de quienes está la tierra en Argentina? ¿Cómo lograr la soberanía alimentaria? ¿Por qué los puertos siguen siendo privados, por qué las corporaciones controlan la Hidrovía y el Mar Argentino? (teniendo en cuenta que el 70% de nuestro territorio es marítimo y Tierra del Fuego es el centro del país).

Es decir resquebrajar los lazos de la dependencia, allí está la tarea fundamental. Que implica revolucionar nuestro país en base al gran legado del peronismo pero que cierta casta política parece olvidar, ¿o la nacionalización de la banca no fue una medida nodal para el modelo del `45?

Por eso, ante discursos que pueden molestar en un fragmento, vale destacar lo que une. Grabois no deja de ser interlocutor del Papa Francisco y está logrando una síntesis entre feministas y militantes eclesiales, lo que en algunos ámbitos parece antagónico. Por ello, saludemos las construcciones y el debate fraterno. El enemigo está enfrente y hay que echarlo cuanto antes de la Rosada.

*periodista de Radio Gráfica, conductor de Punto de Partida, lunes a viernes de 8 a 10am

Comentarios

comentarios

Artículos ralacionados