noviembre 17, 2018

Waldino Aguirre | El gran ídolo del fútbol rosarino que asesinó la policía

Waldino Aguirre | El gran ídolo del fútbol rosarino que asesinó la policía

Waldino Aguirre tenía un apodo que llamaba la atención. El Torito. Morocho, retacón. Puro potrero. Había nacido en Barrio Tablada, en el sur rosarino, el 18 de noviembre de 1920. Durante los años cuarenta fue uno de los grandes cracks del fútbol argentino. Un fuera de serie en una época donde ese calificativo no era para cualquiera. A pesar de sus goles y gambetas, la vida del Torito nunca fue fácil y su final fue horroroso: fue asesinado en una comisaría rosarina en plena dictadura cívico-militar. 28 de octubre de 1977. Cada patada que recibió, la que destrozaron su hígado más que el vino que calentaba su espíritu, la recibió por pobre, morocho y alcohólico.

En Abrí la Cancha visibilizaron su historia. Convocaron a Julio Rodríguez, investigador profundo de la vida de Central Córdoba, club donde creció el Torito, quién relató sus inicios: “Con 15 años de edad, Waldino llegó a Central Córdoba. Año 1935. Era un momento de esplendor del club porque el año pasado había ganado la Copa Beccar Varela a Racing Club. Un momento de grandes futbolistas, porque estaba Gabino Sosa y aparecían Capote de la Mata y Waldino Aguirre, quién debutó en 1937 reemplazando a Capote cuando se fue a Independiente”. 

Waldino se convirtió en un ícono del potrero rosarino. Tenía un fútbol pausado; de gambeta corta y juego asociado con sus compañeros. Pero tenía un condimento especial. Era un reo. Se crió en la calle, en un barrio muy humilde y estaba muy atrapado por la vida rosarina. En 1941 lo querían Independiente y San Lorenzo pero prefirió jugar para Rosario Central. Con la plata de su pase, Central Córdoba compró su sede social de la calle San Martín“; contó Rodríguez.

“En Rosario Central se convirtió en un ídolo inmenso. Tenía el perfil de jugador arrabalero que tanto gusta en Arroyito, porque no es lo mismo Central que Newell´s. Existe una idiosincrasia. No era lo mismo Waldino Aguirre que René Pontoni como años más tarde no fue lo mismo el Puma Rodríguez que Gabriel Batistuta”. 

“Waldino fue la gran figura del regreso de Rosario Central a Primera A en 1942. Metió 32 goles en 27 partidos compartiendo delantera con Milonga Heredia y Rubén Bravo. En 1945 tuvo su gran año peleando la cima de la tabla de goleadores con Ángel Labruna. Era un jugador de clásicos, tanto que se lo recuerda porque en 1950 metió un gol en el Parque de la Independencia y no tuvo mejor idea que festejar el gol mostrándo los testículos a la platea femenina de Ñuls. Lo querían matar”; comentó el investigador a Radio Gráfica.

“En 1947 pasó a Racing, donde nunca llegó a afirmarse. En 1948 fue parte del fabuloso canje entre la Academia y Huracán: Ricardo, Uzal, Filgueiras, Aguirre y Caserío a cambio de Llamil Simes, Tucho Méndez y Juan Carlos Salvini. En Parque de los Patricios estuvo dos temporadas. Volvió a Central en 1950 para retirarse al año siguiente”.

Pero el final de Waldino conmocionó a Rosario. “En los últimos tiempos, el Torito dormía en un tranvía abandonado en la calle Necochea y Centeno, Tablada profunda, donde los medios nacionales hoy hablan de narcotráfico y guerra de bandas.  El Torito estaba enclavado en un barrio muy humilde. En la noche del 27 de octubre es detenido en una situación confusa. Lo llevan detenido a la Comisaría 11 donde es golpeado como se golpeaba a los presos comunes en aquellos días. Tanto que lo terminan asesinando. Lo mataron por morocho, pobre y alcoholico“. 

Julio Rodríguez no adelantó un futuro homenaje conjunto entre Central Córdoba y Rosario Central: “Ambos clubes queremos rendir homenaje a Waldino Aguirre el próximo 24 de marzo ya que es el único caso de un futbolista asesinado por fuerzas de seguridad durante la última dictadura militar“. 

CA/GF/RG

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