abril 23, 2019

Food Trucks | ¿Que hay detrás del combate al chori de cancha?

Food Trucks |  ¿Que hay detrás del combate al chori de cancha?

Por Carlos Aira (*)

La noticia cayó como bomba en el corazón del pueblo futbolero: el gobierno porteño suspendió los permisos para la elaboración y expendio de productos alimenticios en adyacencias de los estadios en días de partido. En criollo: no habrá más humo de choripanes – ¿Quien dice sandwich de chorizo? -, patys – de nuevo, ¿Quien dice hamburguesa? – y bondiolas, que en los últimos tiempos se sumaron con fuerza al pantagruélico menú de los hinchas. Voceros de Horacio Rodríguez Larreta y Diego Santilli aducen que la decisión se tomó por diversos motivos: seguridad, control sanitario y lucha contra los barras bravas.

La realidad es otra. El fútbol es una industria que maneja millones. En las últimas décadas, el negocio global lo convirtió cada vez más popular en las pantallas, pero mas inaccesible en los estadios. Concurrir a las canchas se convirtió en una salida de lujo. No sólo por el valor de las entradas o cuotas societarias, sino por todo el merchandising alrededor del fútbol. En ese marco, la industria alimenticia también juega su partido. 

Comer un bocado en las canchas argentinas puede hacerse en forma formal. Los clubes firman contratos con diversos puntos de venta de bebidas y alimentos. Cumplen con todos los requisitos municipales y, habitualmente, son muy prolijos. En clubes como Boca Juniors, nos encontramos con nuevos fenómenos como Bocasher, exclusivo puesto de comida apta para ser consumida por la comunidad judía practicante, ya que cumplen con las leyes de la Torá.

Pero también existe un gran mercado informal de la alimentación. En los alrededores de los estadios, decenas de parrillas venden manjares culinarios a precios accesibles. Por otra parte, la bebida vende es botella de supermercado. Un puntazo a favor contra las bebidas aguadas, características de las máquinas expendedoras o cocacoleros que encontramos dentro de los estadios. Comer dentro y fuera del estadio – oficial o informalmente – tiene una diferencia, según el club, de casi el 60%. Pero la balanza se inclina a favor de los puestos callejeros, no sólo por salud económica sino por goleada en el arte del sabor y calidad. El pueblo futbolero decidió comer en los alrededores de las canchas. Casi un ritual.

Es atendible la queja de quienes pagan un canon, aparte de diversas cargas oficiales. Pero la realidad es que las parrillas permiten que cientos de familias mantengan un ingreso desde la economía informal. El 5 de febrero pasado se realizó un Parrillazo contra la medida adoptada por el gobierno porteño. En Radio Gráfica entrevistaron a Pablo Dorigo, referente de la Organización de Vendedores de Eventos Masivos, integrante de la CTEP, quién expresó la posición de su sector: “En año electoral sirve vender la lucha contra la violencia en el fútbol como campaña política, el problema es que nos meten en una bolsa en la que no tenemos nada que ver. Además aprovechan y allanan el camino para el negocio de los Food Trucks”.

¿Food Trucks? Camiones de comida, traducción literal. El deseo del gobierno porteño para llevar adelante un nuevo negocio en nuestras canchas. Su aplicación tiene historia. Aprobada su aplicación en noviembre de 2016, la misma fue celebrada por Horacio Rodríguez Larreta como una atracción de nuestras calles. Según la ley, los mismos no pueden estar a 200 metros de un establecimiento gastronómico habilitado ni permite que instalen sillas, mesas o toldos. 

Detrás de los Food Trucks se encuentra el grupo ACELGA (Asociación de Cocineros y Empresarios Ligados a la Gastronomía Argentina), quienes presionaron al Gobierno Porteño para la habilitación del negocio. En éste último tiempo, la Ciudad de Buenos Aires llevó adelante diversos negocios conjuntos junto a ACELGA. Bajo el slogan Ciudad Gastronómica, la Feria Masticar es el evento de los Food Trucks. Tan importante es la movida para Rodríguez Larreta que no dudó en asumir costos importantes. Por ejemplo, en 2018 dejó a cientos de pibes sin práctica deportiva en Plaza Mafalda – Colegiales – lugar elegido para llevar el evento.

Detrás de Masticar hay una ingeniería de negocios. Los chefs representativos de ACELGA son Fernando Trocca, Donato de Santis, Germán Martitegui, Narda Lepes y Dolli Irigoyen. Sus ingresos han sido millonarios con un detalle que no debería pasar desapercibido: en ninguna de sus ferias pagaron canon por uso de predio público.

Detrás de éstos food trucks está el nuevo negocio de las canchas argentinas. Comer cada vez más caro. Como lo plantean en sus ferias: comida gourmet acompañada de muchísima onda. Tal vez los hinchas deban familiarizarse con otras expresiones gastronómicas, como Panini, Pulled Pork o BBQ. El futbolero porteño dejará de lado las bondiolas con cebolla o el tradicional chori para darle paso a un Panini de lomo VIP con queso brie, cebollas caramelizadas y rúcula. Atenti, el bocado de dioses no baja de 250 pesos.

Acá no hay temas de seguridad, control sanitario – y mucho menos – lucha contra los barras. La realidad es que los Food Trucks necesitan espacios multitudinarios para solventar su inversión. Así lo expresó Dorigo en la Gráfica: “poner trailers de 400 mil pesos es inviable. Por ley hoy pueden estar sólo en algunos parques y horarios, no les está rindiendo. Esa demanda empresaria la tienen que solventar de alguna manera por eso buscan espacios. A nosotros nos sacan, ¿quién cubre esa demanda? En un estadio lleno de gente con las concesiones que hay adentro no pueden comer todos los espectadores, además de que es incómodo y caro. Hay que tener una opción afuera“.

(*) Conductor de Abrí la Cancha / Colectivo de Dirección de Radio Gráfica.

 

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