mayo 22, 2019

Cosquin Rock | Un festival inabarcable

Cosquin Rock | Un festival inabarcable

Por Camila Hernández Benítez (*)

En un micro que se adentraba en la noche de la Ruta 9, se mezclaban de acá para allá canciones de las bandas que se presentarían los dos siguientes días; se veían, de un lado a otro, celulares que revisaban la grilla del festival, que se ponían a hacer cálculos con los horarios para no perderse ninguna presentación. Abrazos, banderas, casacas de sus bandas favoritas, fernet, manija. Mucha manija. Eso es el Cosquín Rock.

Se cumplieron diecinueve ediciones del festival de rock más federal del país, que supo hacer de Santa María de Punilla y las sierras cordobesas su casa durante muchos años. Se cumplió una nueva edición del Cosquín Rock, la más convocante quizás, y ahí estuvimos.

Antesala con un festival aparte

Mientras se ingresaba al predio por un camino que parecía infinito para el que iba por primera vez, imaginaba cómo podrían definir las personas que asistían este monstruo del rock semejante despliegue. Horas después encontraría la respuesta arriba del escenario. Casi dos kilómetros separaban el primer ingreso desde la ruta hasta el control de entrada al predio. Dos kilómetros con un festival aparte.

Un festival aparte de pogos armándose a los costados del camino, con puestos y ferias donde no faltaba nada, con música que nunca paró de sonar para incrementar el entusiasmo por estar adentro de una vez.

51741880_2241636045901013_2125569964646596608_n

 

Sol y sierras

Una vez adentro del aeródromo no alcanzaban los ojos para ver todo alrededor. Se perdían en el horizonte los escenarios desde una punta. Con las sierras de fondo y un sol que rajaba las piedras empezaba una maratón que no terminaría hasta entrada la madrugada. Anticipo de un fin de semana intenso.

Mientras los que recién ingresaban hacían un paneo general de aquel predio monstruoso, algunos ya corrían desde el escenario sur al norte, para intentar meter la seguidilla Turf-Guasones. Muy variadas eran las opciones y los line-up de todos los escenarios, e infinitas las combinaciones que se vieron.

 

Doblete uruguayo

Luego de una lista amena de Guasones, llegó el turno de La Vela Puerca, quienes se presentaron con el mismo formato que vienen teniendo hace meses en el marco de la gira presentación de “Destilar”, su último disco. Por supuesto que no faltaron los clásicos de siempre para despuntar el vicio de los más viejos. Uno de los momentos más lindos de la tarde fue la presencia de Raly Barrionuevo quien, junto al Enano, interpretó “Luna de Neuquén” en una versión mucho más emocionante que la del disco.

“Llenos de magia” llegó para dar final a una presentación para todos los gustos, y brindándole al público un clásico que ya se convirtió en un himno que abrazó a las banderas de barrios y países que flameaban frente al escenario norte.

Había mucha expectativa para que se repitiera el dúo La Vela Puerca-No te va Gustar, como hace algunos años en ediciones anteriores del festival. Nos quedamos con las ganas, pero más que satisfechos porque los muchachos de No te va Gustar brindaron un show excepcional, demostrando que 25 años no son nada y que suenan mejor que nunca con clásicos como “Fuera de control”, “Más mejor”, “No hay dolor” y “Al vacío”.

 

Inabarcable

Llegó el turno de Las Pastillas del Abuelo, mientras la noche ya había caído sobre las sierras cordobesas, con un Piti Fernández que se tomó casi todo el show para encontrar la palabra que mejor describiera el fenómeno del Cosquín Rock. “Inabarcable, loco. Esto es inabarcable” decía, mientras una multitud lo confirmaba entre aplausos y banderas flameando. Llegó así la definición que anduve buscando desde temprano.

Las sierras acunaban un predio que desde cualquier ojo humano parecía infinito, dando la sensación de que no alcanzaban dos días para ver absolutamente todo lo que tenía para darnos. Culminaba el show de Las Pastillas mientras el Piti presentaba al “único”, a un Skay que inició su presentación con “Arcano XIV” e hizo delirar a miles de almas con sus clásicos solistas y de los Redondos.

El cierre de la primera jornada en el escenario norte estuvo a cargo de Las Pelotas, quienes se dieron el lujo de rememorar grandes canciones como “No tan distintos” y “El Ojo blindado” con la presencia de Alberto Troglio, ex baterista de Sumo y el Piti Fernández.

 

Un abrazo federal

Uno ya lo sospechaba, pero luego de finalizado el festival y publicados los números oficiales, lo terminaba de confirmar. La presentación de Don Osvaldo el Domingo 10 fue la más convocante de la décimo novena edición del Cosquín Rock. El escenario sur contó con las presentaciones de La Mississippi, Los Gardelitos, Ojos Locos, La 25 y el regreso más esperado: Patricio Santos Fontanet con Don Osvaldo. Un Pato que se mostró más que relajado, en crocs, permitiéndose bromear con que él había venido al “Cosquin Croc”, y agradeciendo a José Palazzo, productor y creador del festival, quien lo ha acompañado a lo largo de los años poniéndose al hombro su carrera musical.

A diferencia de las todas las presentaciones anteriores, decidieron abrir el show con “Morir”, un clásico del disco “Presión”, y dejar de lado la ya conocida “Rocanroles sin destino”. También hubo tiempo para mandarle un “abrazo federal” a “aquellas bandas que agarran plata del estado, inflan números a lo pavo y también salen a decir pavadas en función de lo que le dicen esos gobernantes.” Teléfono, Rolo.

 

A correr

Para quien se haya querido quedar hasta el final de la presentación de Don Osvaldo, habrá sido más que entusiasmante la travesía de salir corriendo apenas terminaron de tocar “Suerte” e intentar llegar en tiempo récord al escenario norte, que te esperaba con un recital de Ciro y Los Persas ya comenzado, y con una mística piojosa que se sentía en el aire.

Como el sonido estaba meticulosamente estudiado para no generar mezclas, uno no podía lograr descifrar qué estaban tocando en el otro escenario principal hasta que no atravesaba más de la mitad del predio. En ese recorrido, te topabas con el escenario CBA X, que fue una gran vidriera para todas las bandas ganadoras de las distintas ediciones del Pre Cosquín que se realizaron en todo el país mientras que, con las sierras de fondo, algunas motos hacían de las suyas en las rampas dispuestas en ese espacio.

 

(No) Tan Solo

La presentación de Ciro y Los Persas fue tan prolija y fluida que uno no quería que termine más. Con un desfile de grandes éxitos de Naranja Persa I y II -y el famoso elefante naranja acompañando en forma de inflable-, la expectativa de escuchar por un rato los clásicos piojosos se iba acrecentando. Fue así que cuando Ciro invitó a Micky Rodríguez a subir al escenario (que se había presentado el sábado con La que Faltaba en el escenario CBA X), las banderas flamearon bien alto para deleitarse con el clásico “Tan Solo”.

Una selección de 18 temas más que variados entre las viejas épocas de Los Piojos y el presente más que arrasador de Ciro y Los Persas. Un Ciro que se dio el gusto de jugar un rato largo con el público al grito de “sisisi” para que le respondiéramos “nonono” y así improvisar una suerte de pregunta/respuesta con esas expresiones.

51592131_2243113962419888_1057903084123979776_n

 

Entre gatos buenos y malos

Así se permitieron bromear los muchachos de Ska-P, que aterrizaron por primera vez en sierras cordobesas y tenían muy presente la situación actual de Argentina. Tanto que Pulpul subió al escenario con una remera con la cara de Santiago Maldonado -a quien le dedicaron “Solamente por pensar”- y un pañuelo verde colgado en su cuello.

Entre fiesta, ska, y lucha, transcurrió el cierre del segundo día del Cosquín Rock 2019 en el escenario norte. Un Ska-P que demostró estar más afilado que nunca y más al día que muchos argentinos sobre el presente de este país.

 

Casi, casi…

Mientras las bandas y asistentes festejaban que no había llovido ninguno de los dos días en el festival, por atrás de las sierras aparecían unas nubes que comenzaron a ser motivo de preocupación cuando la gente emprendió la salida del predio.

“No era Cosquín si no llovía” me dijo el chico del remís que me rescató de la tormenta que -hay que decirlo- se portó bastante bien y esperó hasta el cierre de la décimo novena edición del Cosquín Rock para hacer de las suyas. Y tenía razón. Hasta las seis de la mañana del Lunes 11 de Febrero no paró de llover de manera torrencial. Pero, quién te quita lo bailado de dos días a puro rock, sierras y aguante…

Se vienen los 20 años del festival de rock más federal del país y, entre polémicas de talentos y cupos, habrá que esperar para ver qué nos tienen preparadas las sierras de Santa María de Punilla.

 

(*) Co-conductora de Abramos la Boca

Comentarios

comentarios

Artículos ralacionados