julio 18, 2019

¿Y qué pasa cuando se pierde el respeto?

¿Y qué pasa cuando se pierde el respeto?

Por Valeria Rodríguez*

Durante las últimas horas trascendieron terribles imágenes del asesinato de 49 personas por parte de un terrorista neozelandés que ingresó a una mezquita de Nueva Zelanda y acribilló a musulmanes que se encontraban realizando las oraciones correspondientes a la tarde.

Resulta importante ponerse a pensar seriamente en que es lo que pasa cuando se cruza la barrera del respeto al otro, si bien este acto de odio es extremo, los musulmanes todos los días tenemos que sobrellevar actitudes de irrespeto en torno a nosotros, principalmente las mujeres que somos quienes llevamos visiblemente la identidad islámica.

El pasado mes de noviembre, dos jóvenes de la comunidad islámica fueron apresados por al menos 60 días por tener armas sin registrar pero los medios de comunicación masiva se encargaron de relacionarlos con el terrorismo para quedar bien parados frente a Donald Trump que se presentaría en la reunión por el G20 que se llevó a cabo durante el mismo mes en Buenos Aires.

Ese fue una claro golpe a la comunidad islámica, principalmente shiita que habita nuestro país, lo cual viola no solamente el derecho nacional de libertad de credo sino también la declaración universal de los derechos humanos que en su artículo 18 asegura la libertad de profesar una religión sin ser discriminado.

Por otra parte, es fundamental el rol de los comunicadores que debemos no solamente estar informados para emitir los mensajes correctamente sino que debemos tener respeto al otro, conociendo y entendiendo la realidad de quien es distinto o decide serlo por el simple hecho de ser humano y tener la libertad de acción y decisión con la que contamos todos los seres humanos.

En la sociedad argentina en los últimos tiempos se ha aumentado la fragmentación interna respecto a las minorías, ésto, por supuesto impulsada por el gobierno nacional como así también los gobiernos provinciales que se encargan de demostrar a los inmigrantes como “plaga” lo cual cala directamente en una parte de la sociedad que se alimenta del odio, un ejemplo de ello es el decreto 70/2018, que modifica la Ley de Migraciones e impone controles más estrictos para evitar que “delincuentes extranjeros” operen en el país, y que permanezcan en el territorio nacional pese a tener antecedentes penales, lo cual es sumamente sesgado ya que el hecho de tener antecedentes penales no significa que esa persona que cumplió una condena no se haya podido reinsertar socialmente.

Por otra parte, la ideología también está siendo afectada ante operaciones comunicacionales por parte de algunos medios de comunicación que buscan aportar un granito de arena a la campaña política de Cambiemos ya que ante la situación económica y social se las ven bastante negras para las próximas elecciones.

Es por ello que en los canales de noticias el miércoles pasado se tapó con ataques directos a Cristina Fernández de Kirchner, las declaraciones ante el Congreso por parte del juez federal Alejo Ramos Padilla que demostró las relaciones de primeras figuras de la política macrista en una serie de causas tanto de extorsión como de inteligencia, lo cual constituye el escándalo judicial más grande de los últimos tiempos.

Debemos realmente analizar la deshumanización por la cual estamos transitando en donde la construcción de estereotipos y el impulso del discurso del odio hacia quienes piensan creen o incluso actúan distinto son atacados, debemos convivir todos juntos asegurando las libertades, entendernos y principalmente respetarnos como parte de la misma humanidad que no es homogénea sino que cuenta con diferencias que nos hacen más completos e inteligentes cuando podemos entendernos sin buscar imponerse uno sobre el otro.

(*) Co-conductora de Feas, Sucias y Malas

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