julio 18, 2019

Argentina | La oscuridad sobre el horizonte cercano

Argentina | La oscuridad sobre el horizonte cercano

Por Gabriel Fernandez*

Las expresiones curiosamente serenas pero también contundentes de Guillermo Moreno en La Señal por Radio Gráfica del viernes pueden sintetizarse así: más allá del deseo, la salida del gobierno macrista ha pasado a ser una necesidad de la sociedad argentina. Los seis meses venideros, con esta política económica, merecen considerarse una eternidad. Es preciso adoptar resoluciones institucionales –por caso, una Asamblea Legislativa- y sacar a estas personas de la administración del Estado.

Los Ellos tampoco ven un panorama despejado. Recién observamos las palabras de Carlos Rodríguez ¡anunciando un nuevo Plan Bonex! como si se refiriera a una inevitable derivación climática. Y las de Martín Rozada, del Di Tella, ironizando sobre los efectos de los anuncios oficiales: menos del 2% de los productos que integran las mediciones corresponden al acuerdo de Precios Cuidados. Y así siguiendo.

No vamos a detallar aquí lo que señalamos hasta el hartazgo en los textos de Sindical Federal: el industricidio está dejando a la Argentina en condición penosa, primarizada. La sanción del déficit cero fue el golpe de gracia al mercado interno, pues se anunció de hecho que ningún dinero generado por los impuestos de la comunidad sería volcado sobre la misma. El endeudamiento sin sentido, el vaciamiento de las reservas, la entrega del Banco Central a privados y la anulación del Banco Nación, configuran el cese de toda esperanza.

¿Entonces? ¿Qué falta para disponer el retiro efectivo de la gestión Cambiemos? Es ostensible que existen intersticios que operan como tenue colchón para evitar el derrumbe pleno. Y no son complicidades sino, paradójicamente, virtudes. Podemos indicar: las paritarias y los planes sociales, aún insuficientes, han logrado evitar el hundimiento de vastas regiones sociales, aún de varias que reciben los beneficios mientras patalean contra los luchadores que los obtienen. También, en sintonía, la potencia silvestre de la vida nacional, con pymes y cooperativas que, en medio de la tormenta, se las rebuscan para seguir.

Es tremendo señalarlo, pero trabajadores, cooperativas y pequeñas y medianas empresas están sosteniendo, con el Estado en su contra, el andamiaje estructural de la economía argentina. Mientras tanto, cada pequeño excedente originado por esa terca actividad, es canalizado hacia las empresas de servicios públicos privatizadas, las corporaciones financieras y las compañías off shore del gabinete nacional y sus empresarios amigos. En simultáneo, los productos primarios exportables que deberían ser parte de la riqueza colectiva, no sólo siguen en manos agropecuarias privadas sino que la liquidación de las divisas obtenidas es retenida a voluntad por las mismas.

El cuadro del deterioro es pleno y el pueblo sostiene como puede los marcos del mismo para que la imagen del país no se derrame y su futuro no se difumine. Quizás sabe que “el mundo” marcha en una dirección que permite augurar, si los comicios de octubre son razonables, resurgir con buenos vínculos a partir del 2020. Quizás el esfuerzo radica en la protección de las nuevas generaciones, a modo de inversión colectiva. En una de esas el recuerdo del 2001 es, aunque heroico, sangriento. Por ahí, además, la contradicción entre la eternidad económica de los seis meses que restan es parcialmente licuada por la percepción política de su estrechez temporal.

Tal vez todos esos factores, y otros, contribuyen a la prolongación de esta agonía. Como elemento negativo ¿cabe incluir la falsa esperanza inducida por los medios concentrados? Quién sabe: tal vez en una franja que sólo necesita pullas antiperonistas para confiar. Y a su vera, otro espacio que aún con dificultades prefiera ignorar asuntos generales y se escude en “son todos iguales, los que robaban antes y los que roban ahora”, pues nadie admite presentarse en público cual tonto o pobre. Empero, de un modo u otro, el gobierno oligárquico se desplaza hacia su cierre dejando una estela de recesión.

No sabemos, a fuer de ser sinceros, qué ocurrirá las semanas venideras. El paro previsto para el día 30 de abril será contundente; podemos apuntar que reimpulsará el mensaje social hacia la dirigencia política nacional y popular para conjugar esfuerzos en listas conjuntas, pero eso no alcanza para avizorar los efectos de la medida en el plano económico concreto. Pocas veces se pudo palpar un horizonte tan borroso como el que se yergue sobre el país en los próximos meses.

Si miramos, en cambio, hacia atrás, concluimos que lo que no había que hacer era perder los comicios del 2015, con todo lo que ello implica. ¿Es correcto efectuar, a esta altura, la última consideración? Creemos que sí, por el aprendizaje futuro que implica. No se trata de clavar, o de clavarse puñales; pero si de saber que los retrocesos son difíciles de revertir. Y que los egoísmos, las defecciones y los sectarismos dejan huella y pasan factura desde el interior de la realidad.

Eso es, también, pensar en lo que vendrá.

(*) Área Periodística Radio Gráfica / Director La Señal Medios / Sindical Federal.

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