agosto 24, 2019

Camote Acuña | Toresani y el día después de mañana

Camote Acuña | Toresani y el día después de mañana

El mundo del fútbol se conmocionó con el suicidio de Julio César Toresani.  En Abrí la Cancha buscaron comprender el día después de los futbolistas de una generación. Convocaron a Jorge Osmar Acuña, Camote, más de cuatrocientos partidos en Primera División, vistiendo las camisetas de Racing Club, Vélez Sársfield, Ferro Carril Oeste, Belgrano de Córdoba, Mandiyú de Corrientes, Platense, Atlético Tucumán y Arsenal de Sarandí.

En diálogo con Carlos Aira en Abrí la Cancha, Camote dejó su testimonio en Radio Gráfica. Tan sentido como profundo:

Viví el suicidio de Toresani con mucho dolor. Quienes fuimos jugadores en los 80s y 90s – como el Huevo – no todos nos salvamos. A los 35 años fuimos veteranos para el fútbol pero jóvenes para la vida. Cuando nos retiramos creímos que el dinero que ganamos nos alcanzaría toda la vida. Nos olvidamos que teníamos que vivir cuarenta años más y ese dinero que juntamos, si no lo invertíamos bien, no alcanzaba para nada”.

“La vida de un futbolista transcurre junto al fútbol. Te casas, tenés hijos que tenés que mandar al colegio. Tal vez te separás. Siempre con un nivel de vida alto. Por eso la plata no alcanza cuando te retirás. Le pasó a muchos compañeros de mi generación. Cuando sólo sale dinero y no entra comienzan los problemas“.

Para el fútbolista retirado no existe contención. Ni de Agremiados, porque una vez que dejás de trabajar, a los tres meses se corta la obra social. No nos preparan para el día después. No se fácil seguir la vida después del fútbol. Estás dejando algo que hiciste desde los cinco años, donde hiciste un nombre – y en algunos casos – fueron ídolos. Y un día, todo eso se termina. Siempre digo que son muy pocos los jugadores preparados para dejar el fútbol“.

Yo estuve seis meses encerrado sin salir de casa. Tenía 34 años y una lesión que me retiró. Me sentí sólo en el mundo. Tuve la suerte que mi mujer y mis dos hijas – que eran muy chicas – estuvieran conmigo todo el tiempo. Sin ellas, estaba entregado. Saqué fuerzas de donde no las tenía porque nadie preguntó como estaba. El Huevo Toresani se estaba separando, quería dirigir y decía que nadie le daba una mano. Por eso entiendo todo lo que vivió. Lo reitero: zafé porque tengo una gran familia”.

El fútbol es un ambiente sin solidaridad. Pensás que tus amigos de futbolista eran tus amigos de verdad cuando en verdad eran amigos del conocido. Cuando dejé de jugar esos mismos me dejaron de frecuentar. También llevé desilusiones con ex compañeros que pensé amigos y se portaron muy mal conmigo y mi familia”.

“Nací sin nada. Todo lo que hice en la vida siempre me pareció mucho. Cuando miro para atrás pienso: dormía en una casa de chapa y ahora en una de material. Pero el jugador de fútbol espera que golpéen su puerta y le den una mano. Como nunca sucede, la desilusión es inmensa con todo el ambiente. Tenés 35 o 40 años y salís a la vida a hacer algo que no sabés y tenés que aprender en el momento. Así nos pasó a casi todos los ex-futbolistas”.

“Cuando fui jugador nadie me pidió que terminara la secundaria. Con 35 años no estaba preparado para nada. Comencé a estudiar porque sólo tenía séptimo grado. Agarré los libros, cambié el habla para comunicarme de la mejor manera y abrirme paso en una sociedad en la cual nunca estuve. Vivía en una burbuja y cuando salí de ella comencé a vivir la vida percibiendo las cosas desde otro lugar. Todo con inmenso sacrificio“.

“Vivía en la concentración de Racing, debajo de la tribuna. Al otro lado, donde hoy está prensa, estaba Oreste Corbatta, abandonado en una piecita. El club le dio donde vivir y comía cuando podía. La contención brillaba por su ausencia. Corbatta murió en el desamparo. Esas cosas duelen. Al futbolista no le enseñan que hay que hacer. Por eso a mis hijas les di todas las armas posibles, sobre todo estudio. Hoy, una es psicóloga y la otra estudia administración de empresas en Estados Unidos. Tuvieron las armas que no tuvo su padre y estoy orgulloso de ellas porque hicieron todo lo que yo no pude hacer”.

El gran problema de los futbolistas de mi época era que no cobrábamos lo firmado. No nos pagaban. Trabajábamos gratis. Era un problema de Racing, San Lorenzo o Boca. Si agarrábamos una plata era para sobrevivir. Si nos pagaban como nos debían pagar, yo hubiera comprado diez departamentos”

“Sería importante armar una mutual de ex jugadores en Racing. No por mí, sino por muchos muchachos que lo necesitan. Lo importante es el hoy, no el pasado. Tenés jugadores como el Beto Alonso en River, que un día no lo dejaron entrar a la cancha poruqe no lo reconocieron. Son cosas que nunca voy a entender: los clubes le dan importancia a sus glorias cuando mueren“.

CA/GF/RG

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